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     Sevilla se puede observar de diferentes maneras, la Sevilla monumental, cultural, cofrade, feriante, costumbrista, gastronómica, taurina, festiva, turística... Desde hoy también podemos disfrutar de la Sevilla Palista, esa Sevilla que nos mostró el Trovador de Sevilla con sus cantes por sevillanas.

    Como homenaje a la figura de El Pali, y para devolverle parte del homenaje que él nos ha brindado en cada una de sus letras. Un selecto grupo de once personas, encabezada por José Antonio Palacios (Sobrino de El Pali y guía de la ruta),  José Antonio Palacios (Sobrino-nieto de El Pali y guía de la ruta), Federico Alonso Pernía, compositor y amigo de El Pali, Javier Montiel, ideólogo y promotor de esta aventura y el resto de románticos soñadores de nuestro Pali, hemos tenido la suerte de participar en la Primera Ruta Palista, donde se ha preparado un recorrido por la Sevilla a la que el Pali cantó, su Sevilla.

    Esta primera ruta Palista ha estado llena de sorpresas y momentos mágicos inolvidables, dificilmente reproducibles, aunque os intentaré dejar algunas pinceladas vividas por este grupo de amigos que ha sabido estar a la altura de este gran evento.

    La primera ruta Palista comenzó ayer 4 de Julio de 2015 a las 10:00h de la mañana, como no podía ser de otra manera en la Puerta de Correos. Saludos, abrazos y complicidad desde el principio, que han dado paso a la primera sevillana interpretada en la calle. "Añoranzas sevillanas" (En la puerta Correos, mi alma, tu me has citao).





   Seguidamente el grupo ha ido cantando sevillanas hasta llegar a la casa donde nació El Pali, sita en la calle Guines 6-bajo, del céntrico barrio de La Casa de la Moneda, y que por unos meses fue renombrada con su nombre, pero volvió por temas políticos a llamarse como la conocemos hoy en día, pasando a ser una calle mas de nuestra ciudad de no haber nacido allí el Trovador de Sevilla. En este lugar de culto, José Antonio Palacios nos ha deleitado con anécdotas y vivencias de su familia en este barrio, entre sus calles y plazoletas, para seguidamente seguir cantando sus sevillanas por las calles de Sevilla. "Dilemas de mi Sevilla", "Sevilla de mi niñez", "Preguntadme", aunque había un guión previsto de sevillanas ya se empezaban a solapar temas del Pali, dando rienda suelta al sinfín de sevillanas que se han cantado en estas 5 horas de recorrido.







    Seguimos camino hacia la casa donde vivió el Pali desde 1975 hasta su muerte, sita en la calle Tomas de Ibarra 18, donde era habitual verlo sentado a horcajadas en una silla puesta al revés, apoyado en el respaldar de su silla de enea como si fuera un balcón, y donde departia con amigos, conocidos y admiradores, así como veía las cofradías que pasaban por su calle, a las que le dedicaba alguna que otra saeta.

    En la puerta de su casa José Antonio nos brindo nuevas anécdotas que seguro los asistentes no olvidarán jamás, y he aquí el momento en el que tengo que tomar respiro para seguir, porque solo pensarlo me embarga la emoción.

    En un alarde de generosidad la familia Palacios nos invitó a entrar a la casa del Trovador de Sevilla, imaginad la cara de mezcolanza que nos quedó entre incredulidad y emoción. Pasamos por todas las estancias de su vivienda y continuaron las anécdotas y vivencias, y allí estábamos nosotros rodeado de sus recuerdos, junto al maestro Pernía, con el que compuso la mayoría de éxitos en esa mesa camilla, (Federico no había vuelto a entrar a esta vivienda desde que falleció El Pali). Otro de los rincones que nos cautivó, fue el patio, al que le dedicó la sevilla "Recuerdos de mi patio".









    Tras la ofrenda florar en memoria del Trovador de Sevilla, y nuevos cantes por sevillanas de El Pali, en otro acto de generosidad y agradecimiento, la familia Palacio ha hecho entrega a Javier Montiel de un pergamino, como ideólogo y promotor de esta Primera ruta Palista.










     La siguiente parada fue en el Postigo donde se cantó la sevillana "Arco del Postigo", y cual fue la sorpresa, cuando Federico Alonso Pernía se acercó al puesto de calentitos del Postigo, empezó a conversar con la sobrina de Juana la Churrera. Recordaron la sevillana que el Pali le dedicó, e inmediatamente se empezó a cantar al unísono "La Juana". En ese instante empezaron de nuevo a desbordarse las emociones, hasta que su sobrina no pudo aguantar y rompió con algunas lágrimas detrás de ese mostrador del puesto de calentitos de la calle Arfe.






    La calor empezaba a apretar y llegó el momento de hacer la primera parada para tomar un refrigerio, así que paramos en la Bodega Nuestra Señora de los Reyes y en honor a El Pali todos tomaron una palomita, y de forma casi misteriosa las voces empezaron a entonarse y se retomaron las ganas de cantar sevillanas con mas fuerza, si cabe, por las calles de Sevilla. Durante todo el recorrido los vecinos reconocen enseguida a la familia Palacios, y tras saludos y abrazos preguntan por familiares y demás, demostrando que son muy queridos en su barrio.







    Ya en la Plaza Nueva rodeamos el escudo del Betis, haciendo honor a la doble condición de bético, como el comentaba, "Soy doblemente Bético, ya que soy bético y diabético" y se cantarón sus sevillanas al Reloj del Ayuntamiento y a San Fernando.





    Como la calor apretaba hicimos una segunda parada de avituallamiento en el bar de la calle Monsalves "Casa de todos los santos", bendecidos por el nombre del bar aprovechamos el momento para esperar entre unas cervezas heladas y sevillanas la llegada de Jose Juan Peregil, que quiso acompañarnos desde el inicio, dado que Pepe Peregil y El Pali eran grandes amigos y sus familiares conservan esa amistad, pero que con sus mellizos de corta edad solo pudo pasarse un instante para honrarnos con su visita.

    Cosa que aprovechamos al instante, y para honrar su visita se cambió el tercio y empezamos a cantar la sevillana de Peregil "La combebencia" (para convivir hay que combeber), a la que le siguió "De pata negra", "Coplas del Peregil"... y tras despedirnos de José Antonio con la promesa de tener en cuenta a la familia Palacios para próximos eventos a la figura de su padre seguimos nuestro camino.







    A estas alturas las voces ya estaban entonadas y la estrechez de las calles de Sevilla, reproducian los ecos de las sevillanas que se sucedían hasta llegar a la Plaza San Lorenzo 6, donde hay un azulejo como homenaje a su vida artística. Una vez allí siguieron solapándose sevillanas del Trovador de Sevilla.




    Breve parada en la Alameda para cantar a las torres de la Alameda de Hércules "Tuvo Sevilla" buscando ya el último punto de visita.





    La Calle Feria era la última parada del recorrido de esta Primera Ruta Palista y nos dirigimos como decía su sevillana "Remembranzas de la Alameda" (A la plaza la Feria, miarma, por chicharrones), tomamos como punto de parada el bar Yerbabuena, y entre chicharrones, papas alinás y queso dió comienzo el penultimo repertorio de sevillanas (he de reconocer que hay verdaderos Palistas en el grupo y algunas de las sevillanas que se cantaron no las conocía, así que solo me dediqué a disfrutar de ese momento).







    Tras dar por concluida la primera Ruta Palista nos despedimos de La Feria con honores emulando a los Beatles, pero en una calle con mucho mas solera e historia de la que ellos pisaron. Aunque tras la despedida oficial, aún quedaron los mas jartibles que terminaron, esta vez si cerrando el "Casa Vizcaino" de la Plaza de Montesión.



    Los transeúntes y turistas saben que están en Sevilla, y que en esta ciudad puede ocurrir cualquier cosa en cualquier lugar y momento, y en vez de extrañarse de ver a 11 personas cantar por sus calles las sevillanas del Pali, en ocasiones se han sumado a la reunión, en otras, han interpretado sevillanas propias, o nos han solicitado alguna que a ellos por una causa o por otra les gustaba del Pali, pero todos reconocían que esta reunión era un homenaje al Pali, que no eran sevillanas cualquieras. Y los turistas... simplemente han ejercido de turistas, fotos y vídeos hasta la saciedad.


    El Pali, de la mano del Maestro Federico Alonso Pernía, ha sido el único cantaor que ha ralentizado las sevillanas de tal manera, que consiguió parar el tiempo como aquellas faenas de Curro Romero al natural, con lances lentos, largos, interminables, y los pies clavados en el albero. Además de enseñarnos una Sevilla que mucho de nosotros no hemos vivido y que nunca volverá, dejándonos una magistral legado de esa Sevilla costumbrista, al que estaremos eternamente agradecidos.



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